
"A la edad de doce años el Don era ya un verdadero hombre. De corta estatura, moreno y delgado, vivía en una pequeña aldea siciliana. El nombre de ésta era Corleone, y el del muchacho, Vito Andolini. Un día llegaron al pueblo unos forasteros para matar al hijo de un hombre que habían asesinado, y la madre del joven Vito envió a éste a América, a casa de unos amigos. En su nueva tierra, el muchacho cambió su apellido por el de Corleone, a fin de mantener un vínculo con su aldea natal. Aquél fue uno de los pocos gestos sentimentales que el Don tendría en su vida."
A principios del verano pasado, fui a la pieza de mi papá, y desempolvé un libro negro y gordete, en la tapa salía un tipo bien vestido, canoso y con la mandíbula pronunciada. Decía con letras rojas "Mario Puzo, El PADRINO, el Gran Clásico sobre la Mafia." En eso de tres días me devoré las casi quinientas páginas del libro. Leí como nunca en mi vida. Acabado el libro, me dediqué a ver las películas, la obra maestra del director Francis Ford Coppola, que consta de tres partes.
La parte uno cuenta con la notable actuación de Marlon Brando como el patriarca de la Familia Corleone, Al Pacino y Robert Duvall, entre otros. La historia se basa en mostrar la vida íntima de la Familia y el turbio negocio del bajo fondo del crimen en el cual están inmersas sus actividades (Años veinte en Estados Unidos, época de la "Gran Depresión", mercado negro, ley seca, Al Ca
pone como el mayor traficante de alcohol, etc.). Para mí es la mejor de las tres partes, por el contenido y desarrollo de la historia, simplemente magistral.
La parte dos muestra a dos generaciones en el poder sucesivo de la más fuerte Familia de la Mafia – los Corleone – con Robert de Niro y Al Pacino encabezando el elenco. La película recibió seis Premios Oscar, incluyendo el de Mejor Película en el año 1974.
La tercera y última parte tiene a Al Pacino representando al poderoso jefe de la Familia, Michael Corleone. En esta etapa, el envejecido Corleone se obsesiona por liberar a su familia del crimen, llevándolo por el camino del negocio legítimo...
Maratón del Padrino, más de nueve horas de película, en una calurosa noche de verano en casa. Brillante, incomparable, insuperable. Es que no tengo palabras para describirlo. Son de esas películas que nunca te aburres de ver. (De hecho la he visto como cinco veces sólo estas vacaciones, incluyendo ayer). Y el libro, bueno, un clásico. El Padrino en sí es clásico de clásicos. Para los que conocen del tema saben de lo que hablo, para los que no, totalmente recomendable. El libro aún más, ya que por primera vez la Mafia aparecía novelada desde el interior de ella misma. Se parte de una realidad, para crear un nuevo género, con Mario Puzo, la Mafia se convirtió en tema central de muchas novelas y películas, y a Don Corleone mostrándolo implacable frente a sus rivales, inteligente, astuto y fiel a los principios del honor y la amistad. Un maestro.